miércoles, noviembre 11, 2009

Una tica perdida en el Bosque de Chapultepec

El único vuelo disponible hizo que llegara a Ciudad de México mucho antes de lo que me esperaban. Dejé la maleta en el hotel y agarré calle.

Mis pies fueron a dar a un parque que se llama Bosque de Chapultepec en Paseo de La Reforma. El lugar, lindísimo. Apetece un buen libro y un delicioso café. Incluso, puede que a uno le nazca leerle en voz alta al chic.

Caminé. Jugué con las ardillas. Escuché los pájaros cantar. Visité un par de museos. Y hasta una grata sorpresa me llevé (ver video abajo).

En síntesis, hoy tuve una hermosa tarde :)
video

Empacando... de nuevo

Parece que volví a casa sólo a lavar ropa para volver a meterla en la maleta.

Pero, no es cierto. Volví a casa a los brazos de mi papá al ver que regresaba, a las bromas de mi hermano, a los pellizcos de mi hermana y las risas de mis sobrinos.

También volví a la mesa esquinera de Copas donde yacen Dani y Ran, al dulce rostro de Gi que siempre me comprende, a la amistad sincera de la Nina, a los Guacs y Uffs de la vecindad y a las decenas de rostros familiares, conocidos y sinceros que me regalan un saludo, una palabra y una alegría.

Volví a casa a recuperar fuerzas. Vuelvo al DF dispuesta a comerme al mundo ;)

jueves, noviembre 05, 2009

Mi lectura de aeropuerto

"Lo único que siempre me ha resultado verdaderamente difícil a la hora de reportear es el abordaje inicial, el saludo impertinente del periodista. Va uno con su ropa decente y su reloj de pulso, su cámara y sus dientes completos alineados en sonrisa, y cuaderno en mano, saluda a una víctima del destino. Por cortesía, el incauto infeliz devuelve el saludo, y en premio se ve interrogado, escudriñado, examinado, confesado, y nuevamente abandonado —todo en cuestión de minutos, y para que al final resulte que ni siquiera queríamos hablar con él, sino con cualquier otro damnificado que tuviera más muertos en su familia, o con alguien que pudiera contactarnos con un guerrillero del cual nuestra presa jamás habría escuchado hablar—. Los reporteros, que por regla general no somos malas personas, estamos conscientes del abuso que representa nuestro modo de operar, y sufrimos. Esa mañana nuestro pequeño grupo deambuló por calles y barrios sin atreverse a hacer la primera desfachatada pregunta hasta que, con la amenaza de la hora de cierre encima, y todavía sin nota, nos detuvimos a la entrada de un barrio cualquiera —recuerdo la tiendita de la esquina, pero la placa fotográfica de la memoria no revela más detalles —y, dispersándonos por sus calles, salimos cada quien a buscar suerte".

Extracto del artículo "El llamado Sandinista" de Alma Guillermoprieto para Gatopardo.

Pasajero en tránsito

Cuando se ingresa a un aeropuerto, se pone la vida en pausa. Es como si se congelara el tiempo. Como si uno se diera un descanso de sí mismo, y lo único que importara fuera el "ser" conjugado en presente del modo indicativo.

Anonimato. El nombre se relega a una colectividad que espera por un número determinado de vuelo. A una hora específica. En una sala de espera.

Unos matan el tiempo sumergiéndose en palabras. Otros inundan sus oídos de música. Hay quienes prefieren apoyar su cabeza en el respaldar del asiento y olvidarse del sentido de la vista por un rato. Al contrario de los anteriores, unos pierden la mirada en el paisaje neutro que se trasluce por las vidrieras.

A nadie le importa el pasado y mucho menos el futuro. Unos van, otros apenas regresan. Unos escapan. Otros se aventuran. Algunos vuelven a casa.

Hoy, pongo pausa a mi vida. El libro descansa sobre mi regazo mientras mi dedo pulgar me marca la página. Soy pasajero en tránsito.

miércoles, noviembre 04, 2009

Eco reflexiones en tierra ajena

"Mich, sólo cuando uno sale se da cuenta de todo lo que tiene y ahora extraña. No sabés como quisiera poder abrir el tubo y servirme un vaso de agua, poder tomármelo porque sé que es agua limpia".

Las palabras son de mi amiga Cindy, bióloga marina que actualmente vive en La Paz (Baja California).

"Ya quisiéramos nosotros tener un monopolio estatal que funcione y administre la energía como ustedes tienen el ICE. Es que ustedes hasta pueden darse el lujo de tener energía limpia gracias a las hidroeléctricas".

Me dice Javier, un geólogo y profesor universitario argentino que trabaja en Guadalajara.

Ambas situaciones las comprobé en carne propia. Casi me da un patatuz cuando vi las plantas térmicas en Baja California. Me estresaba no poder tomar agua del tubo y tener que comprarla. ¿Y qué se hace con esa botella plástica? Pues nada, tampoco hay reciclaje.

Buuu :( Ojalá se pueda hacer algo.