El único vuelo disponible hizo que llegara a Ciudad de México mucho antes de lo que me esperaban. Dejé la maleta en el hotel y agarré calle.
Mis pies fueron a dar a un parque que se llama Bosque de Chapultepec en Paseo de La Reforma. El lugar, lindísimo. Apetece un buen libro y un delicioso café. Incluso, puede que a uno le nazca leerle en voz alta al chic.
Caminé. Jugué con las ardillas. Escuché los pájaros cantar. Visité un par de museos. Y hasta una grata sorpresa me llevé (ver video abajo).
En síntesis, hoy tuve una hermosa tarde :)