En la Europa medieval, un juglar entretenía con sus canciones, acrobacias e historias. Se dice que fueron los grandes propulsores de la lengua española al informar de pueblo en pueblo los grandes acontecimientos. No recitaban sus propios versos, los tomaban prestados y los arreglaban, aunque a veces hacían una excepción y se daban la libertad de empuñar una pluma.
lunes, enero 30, 2012
Cuando las vacaciones se convierten en un lujo
Tengo unos once años de ser periodista, que es lo mismo que decir que duermo poco. Trabajo en roles cada dos semanas, por 12 días seguidos, sin horarios. A mis 31 años, ya estoy un tantito cansada.
Vivo en un barrio bastante escandaloso: motos a las tres de la madrugada que corren a toda velocidad, alguna que otra pareja que se pelea frente al portón de mi casa, barras de carajillos que ríen para que los escuchen en la otra cuadra y mi cuarto da precisamente a la calle.
Por eso, cuando pensé en tomarme un fin de semana libre para irme a la playa, la prioridad era buscar un lugar que me ofreciera una buena cama y silencio para conciliar, aunque fuera por un par de días, el sueño.
Por la época del año, pensé en Guanacaste. El Pacífico Norte posee playas hermosas. Conozco Hermosa, Avellanas, Tamarindo, Langosta, Grande, Blanca, Manzanillo y Cabuyal. Me gustaría conocer Sámara y Carrillo, tengo buenas referencias de ambas.
Así que agarré el mouse y empecé a googlear. Me tomó 5 minutos sorprenderme, unos 20 para hacer cuentas y ver cómo hacía con la plata, unos 40 para llegar a frustrarme y una hora para resignarme.
Una buena cama y un poco de silencio cuestan entre $100 y $500 la noche. Ese es el precio que tendría que pagar para conciliar el sueño.
Intenté con Hermosa, lo mismo. Avellanas, igual. Manuel Antonio, impagable. Cuando iba por Dominical, me dio cólera y cerré la ventana.
No me molesta ser una "come huevos", la verdad que no. Ya son muchos los años de turistear así: agarrar el bus en el mercado de la Coca Cola a las 5 a.m., intentar dormir a pesar del bebé que llora desgalillado, sentir las bolsas de la señora del lado invadiendo mi espacio personal, hacer trasbordo en algún punto, llegar a una cabina donde no sirve el abanico y las almohadas huelen a humedad (por eso llevo una camiseta extra o uso mi salveque para apoyar la cabeza), tener que bañarme en chanclas por el ecosistema de dudosa reputación que hay en la ducha y tener que llevar el paño porque obvio que no te lo dan. No importa, eso también es parte de la aventura.
Pero esta vez, necesitaba dormir. Trabajo mucho y quería darme el gusto de pagar una buena cama con sábanas limpias y colchón suavecito. Lastimosamente, el Pacífico se ha vuelto impagable para los ticos de ingreso medio.
Por esta vez, me tocará quedarme en casa y dejar pasar el verano en espera de la "temporada verde". A ver si acaso hay una baja en los precios. Otra es resignarme y aceptar que el único tipo de turismo que puedo costear es el de "come huevos".
¿Qué hago con la cama? Quizá dormir también esté sobrevalorado.
domingo, enero 01, 2012
Cero propósitos
Sobra decirles que no cumplí con ninguno de las listas que hice para el 2009 y 2010 (que eran reciclados).Así que decidí dejarme de engaños y para este 2012 no voy a tener propósitos de año nuevo. Simplemente, voy a disfrutar estos 366 días ;)
Ilustración tomada de El Espíritu de los Cínicos.
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