martes, diciembre 13, 2011

El hábito de vestir un abrigo pesado

Es imposible acostumbrarse a la sensación que generan las costuras al tacto con la piel. 

Aún no doy con el tipo de material con que está confeccionado y aunque no me queda otra que entrar en esta hechura, tampoco la siento mía.

No sé si esta tela me da frío o calor. Creo que dependiendo del día, me provoca una u otra sensación.

Tampoco entiendo el por qué unos días se siente liviano y otros se percibe como el peso que da la sumatoria de hilos, telas y botones.

En fin, este es el abrigo que tengo en este momento. No me queda de otra. Es este y ya. Ha sido este por los últimos 11 años de mi vida.

Sí, está bien, podrán haber pasado los años, pero hoy tu ausencia se siente como un abrigo pesado que simplemente no me acostumbro a usar.

- A mami, en el aniversario de su partida. 

* Gracias Piove por poner en palabras ese sentimiento que me costaba tanto definir.

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