domingo, julio 24, 2011

Granted

Coquetearme fue simple. Sucedió el día en que inventaste esa absurda excusa para hablarme. Digamos que me gusto ver como el viento jugaba con tu cabello.

Conquistarme fue muy fácil. Sucedió el día en que empezaste a ser vos. Digamos que te prefiero despeinado.

Perderme fue aún más sencillo. Sucedió el día en que me diste por segura o garantizada. Digamos que me molesta cuando ya ni siquiera hacés el intento por pasarte el peine.

1 comentarios:

Edward dijo...

¡Jejeje! Como dijo Bunbury: "Lo que más te gusto de mí
es lo que quieres cambiar..."