Coquetearme fue simple. Sucedió el día en que inventaste esa absurda excusa para hablarme. Digamos que me gusto ver como el viento jugaba con tu cabello.
Perderme fue aún más sencillo. Sucedió el día en que me diste por segura o garantizada. Digamos que me molesta cuando ya ni siquiera hacés el intento por pasarte el peine.
1 comentarios:
¡Jejeje! Como dijo Bunbury: "Lo que más te gusto de mí
es lo que quieres cambiar..."
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