lunes, abril 18, 2011

Marcador de lectura

Tres marcadores de libro que guardo como mis tesoros: el primero fue un premio que me gané en la escuela por buena estudiante, el segundo me lo envió una amiga por carta y el tercero me lo regaló mi hermana de su viaje a España.

A veces, el libro que me leo me sirve de marcador en la vida. Es como doblar la punta de una página en mi memoria y cuando los veo apilados en la biblioteca, evoco esos recuerdos.

Pantalones cortos
... la inocencia de la infancia.

Robinson Crusoe... inculcó el hábito de la lectura aunque su propósito era que dejara de hablar en clase y no distrajera a mis compañeritos.

Intercambio con un inglés... el primer libro que me devoré y me hizo reír mucho.

Las aventuras de Tom Sawyer + Corazón... mami.

The pagemaster... el mundo imaginado que construí con Mery y Ju.

La pequeña cerillera... despertó mi deseo por convertirme en ilustradora de libros.

Mujercitas... Kike leyendo Moby Dick.

Cuentos de angustias y paisajes... me enseñó a pintar con palabras.

El principito… el sentido de la amistad.

Momo... me alertó de los Hombres Grises.

El amor en los tiempos del cólera... mi amor adolescente por Juvenal Urbino.

The catcher in the rye... supo poner en palabras esas ganas de salir corriendo que a veces siento.

Cien años de soledad... mi noveno año junto a Karla y Cata, los recreos leyendo entre los árboles.

El perfume... el primer libro que recomendé.

A time to kill... la pequeña librería Arlequín y nuestros dedos recorriendo los estantes.

Doce cuentos peregrinos... el libro que le leí en voz alta.

Órbita... una noche en la Maga.

Noticia de un secuestro… la posibilidad del periodismo en mi vida.

La ruta de su evasión... Zeta hablándome de Yolanda.

Caracol beach... el relato como fin en sí mismo.

El lobo estepario... mi espejo.

Mal de amores... mi amor confeso por Daniel Cuenca.

Territorio comanche... ahora sí, el periodismo como pasión.

Los amos de la noche... aparecen los X y Pastor me da el mejor regalo que se le da una periodista novata: una oportunidad.

La isla del tesoro... la ficción vuelta realidad en Isla del Coco.

Sobre héroes y tumbas... el libro como refugio, me lo leí escondida en un frío pasillo de la biblioteca Carlos Monge.

El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde... mi obsesión por ser más como Jekyll y menos como Hyde.

Ébano… el periodismo que quiero hacer.

La carta esférica... el marinero con brazos de sal.

Che... una vida dedicada a una causa.

El club de los suicidas... el libro como obsesión.

Historias polaroid... una lluviosa tarde de espera en Café Fez.

El evangelio según Jesucristo... fundamentó de mi teoría de los tres tipos de libros.

Orgullo y prejuicio... la ironía de lo femenino.

La historia de Cornelius Brown... mi amigo Charlie, el escritor.

El cielo llora por mí... una entrevista.

La carretera... la soledad.

He leído muchos más. Algunos marcan páginas que no comparto con nadie. Otros quizá se me escapan. Y ustedes, ¿cuáles son sus marcadores de lectura?

3 comentarios:

Edward dijo...

Mich!!!! Me encantó el post, me siento demasiado identificado con muchos momentos parecidos en mi vida, aunque hayan sido libros diferentes. Creo que en mi caso se repiten sentimientos y se repiten libros, pero no de la misma forma. Te voy a tomar la palabra y voy a ponerme a escribir sobre los míos ;)

Mich dijo...

Don Ed, tengo una deuda con ud. No crea que se me ha olvidado ;)

Y bueno, esa conversada de libros me suena a café. Jejeje.

Saludos!!

nancyboom dijo...

Me pasa igual que a Edward, es como tener la vida en clave de libro. Mae, me leí la carretera que vara tan ruda.