"En el epílogo a Kriegsfibel, libro de Bertolt Brecht sobre la guerra, Ruth Berlau comenta: ‘No escapa al pasado quien lo olvida’. La frase tiene una carga poderosa: el pasado existe por sí mismo. Tarde o temprano tendrá su hora.
La sentencia de Berlau no apela a un rigor neurológico sino moral: hay pasados que no deben olvidarse.
¿Hasta dónde podemos recuperar una memoria ajena? ¿Es posible lo que un padre ha sido sin nosotros? Ser hijo significa descender, alterar el tiempo, crear un desarreglo, un desajuste que exige pedagogía, autoridad, transmisión de conocimientos. ¿Podemos entendernos como contemporáneos de nuestro padres, ser intempestivos a su lado?".
* Pedazo de texto escrito por Juan Villoro para Orsai. "Mi padre, el cartaginés" se encuentra en el primer número de la revista.
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