
Una gota del último sorbo quedó impregnada en la página de sucesos. "Ya se encargará el papel de absorberla", se dijo Antonieta mientras dejaba la taza a un lado y pasaba la página.
La página de ciencia tampoco era alentadora (a veces parece extensión de la crónica roja):
"Los anfibios, debido a que utilizan su piel para el intercambio de sustancias, son vulnerables a cambios en las condiciones ambientales. Costa Rica sufrió una disminución de sus poblaciones de ranas y sapos a finales de los años 80, al punto de registrar extinciones. Esto fue debido a una serie de factores como variaciones en la temperatura, la presencia de un hongo y pocos individuos por especie, entre otros".
Es decir, tras de que hay pocos sapos - Antonieta toma un respiro como para tomar aire como si el pensamiento ocupara también una de estas pausas - hay que apurarle porque se están extinguiendo. Así que además de meterse con todo lo demás, el cambio climático ahora se inmiscuye con mi vida amorosa. Para eso, ¡ya está mi madre! Hummm, aunque:
"Los anfibios sobrevivientes, aunque mermados en número, lograron mantenerse y, gracias a los mismos procesos de evolución, han ido recuperando sus poblaciones. ‘Lo que estamos viendo es que los organismos se están adaptando a las nuevas condiciones. Es la misma naturaleza buscando su equilibrio’, explicó Bolaños".
Nop, pensé que venía un párrafo más esperanzador pero lo que encuentro es más de lo mismo:
"Tres especies de anfibios –un sapo y dos ranas– que se creían extintos en el país se observaron recientemente en las faldas de los volcanes Barva y Poás, así como en la zona de Monteverde".
Efectivamente, en este juego somos las chicas quienes sobrevivimos. Uff, y ya nos quedamos sin café en la taza.
La página de ciencia tampoco era alentadora (a veces parece extensión de la crónica roja):
"Los anfibios, debido a que utilizan su piel para el intercambio de sustancias, son vulnerables a cambios en las condiciones ambientales. Costa Rica sufrió una disminución de sus poblaciones de ranas y sapos a finales de los años 80, al punto de registrar extinciones. Esto fue debido a una serie de factores como variaciones en la temperatura, la presencia de un hongo y pocos individuos por especie, entre otros".
Es decir, tras de que hay pocos sapos - Antonieta toma un respiro como para tomar aire como si el pensamiento ocupara también una de estas pausas - hay que apurarle porque se están extinguiendo. Así que además de meterse con todo lo demás, el cambio climático ahora se inmiscuye con mi vida amorosa. Para eso, ¡ya está mi madre! Hummm, aunque:
"Los anfibios sobrevivientes, aunque mermados en número, lograron mantenerse y, gracias a los mismos procesos de evolución, han ido recuperando sus poblaciones. ‘Lo que estamos viendo es que los organismos se están adaptando a las nuevas condiciones. Es la misma naturaleza buscando su equilibrio’, explicó Bolaños".
Nop, pensé que venía un párrafo más esperanzador pero lo que encuentro es más de lo mismo:
"Tres especies de anfibios –un sapo y dos ranas– que se creían extintos en el país se observaron recientemente en las faldas de los volcanes Barva y Poás, así como en la zona de Monteverde".
Efectivamente, en este juego somos las chicas quienes sobrevivimos. Uff, y ya nos quedamos sin café en la taza.
* Fuera del ejercicio de relato, y para que quede en actas, sí estoy feliz porque las poblaciones de anfibios se estén recuperando. Jeje ;)
0 comentarios:
Publicar un comentario