De vez en vez, Santos movía las caderas y hacía un acento a la melodía de Muchachito. Por su parte, Muchachito, no solo sonreía desde el escenario sino que también lo hacía desde la bidimensionalidad del cuadro que Santos acariciaba con el pincel.
Se terminó la música, se concluyó la obra sobre el lienzo. Esta es la cronología de un tipo llamado Muchachito y su amigo Santos:
* Para ver un video del concierto, ir aquí.
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